Música Nacional Guatemalteca

Para el conocimiento de la música de los antiguos mayas es indispensable el estudio de la iconografía conservada en códices, piezas de cerámica y arte mural. El instrumental de la música maya constó de instrumentos de viento (aerófonos) y de percusión (idiófonos). La primera de estas familias instrumentales agrupa a varios tipos de instrumentos: las flautas de caña y hueso, diferentes tipos de pitos, silbatos y ocarinas con variedad de diseños, y los vasos sibilantes. En lo relativo a la música, los mayas desarrollaron instrumentos musicales como flautas, silbatos, tambores de madera o tunkules, sonajas y cascabeles, y utilizaron caracoles sonores y caparazones de tortuga. Con su música cantaban y bailaban durante las festividades. Se supone que cada dios tenía su fecha, rito, música y cantos especiales. En vasos policromados de diferentes épocas también aparecen representadas una y otra vez las conchas marinas.
Los murales de Bonampak también muestran a un grupo de guerreros mayas tocando largas trompetas como todavía aparecen en el Rabinal Achi del siglo XIX.
En el grupo de los idiófonos se encuentra el tun, que es un tronco vaciado con una incisión en forma de H cuyas dos lengüetas resultantes se percuten con baquetas rudimentarias. Este instrumento todavía se ve ocasionalmente en Guatemala. También están los tambores de madera con una sola membrana de piel de venado o jaguar, así como las caparazones de tortuga de diferentes tamaños, los raspadores y las sonajas. Los instrumentos musicales estaban caracterizados por su estrecha conexión con las deidades del panteón maya.


Época del Renacimiento
Guatemala fue una de las primeras regiones del Nuevo Mundo en ser introducidas a la música europea, a partir de 1524. Los misioneros y clérigos trajeron consigo un amplio repertorio de cantos litúrgicos para las diferentes celebraciones del año católico. Tanto en la primera catedral, consagrada en 1534 y reconstruida después del traslado al Valle de Panchoy, como en las misiones de la Verapaz se cultivó el canto gregoriano y el polifónico. La polifonía estaba a cargo del maestro de capilla, de quien también se esperaba que contribuyera los trozos corales que fueran necesarios. Entre los maestros de capilla, se destacaron durante el siglo XVI tres compositores ibéricos que trabajaron en la catedral de Santiago de Guatemala: Hernando FrancoPedro Bermúdez y Gaspar Fernández. Todos ellos dejaron composiciones de altísima calidad, contenidas en diversos manuscritos eclesiásticos y destinadas principalmente a las liturgias de vísperas y de la misa.
Época barroca
Durante el siglo XVII cambió el gusto, dándose preferencia al género del villancico de maitines. Estas composiciones, de estilo barroco, estaban escritas mayormente en castellano, pero también en dialectos seudo africanosgallegositalianos o franceses, y ocasionalmente en acentos indígenas guatemaltecos. Los más grandes compositores en este género fueron Manuel José de Quirós y Rafael Antonio Castellanos. A este último correspondió encarar el traslado a la Nueva Guatemala de la Asunción, a la cual llegó en noviembre de 1779. Entre sus coetáneos y alumnos varios se destacaron como compositores, como Manuel Silvestre Pellegeros, Pedro Antonio Rojas y Pedro Nolasco Estrada Aristondo.
Época clásica
José Eulalio Samayoa es el compositor emblemático de esta orientación estilística. Fue uno de los primeros compositores de las Américas, si no el primero, en abordar la composición del género de la Sinfonía. De sus obras en este género nos han quedado tres: la Séptima Sinfonía, así como la Sinfonía Cívica y la Sinfonía Histórica. También escribió mucha música sacra en latín, así como villancicos en castellanoJosé Escolástico Andrino también cultivó el género de la sinfonía y el villancico. Otros compositores de esa época son Juan de Jesús Fernández y Remigio Calderón.
Romanticismo
La música sacra y el género de la sinfonía después de Samayoa está representado por Indalecio Castro. Otras tendencias musicales románticas están representadas por la música pianística, la ópera, las bandas militares y el invento de la marimba cromática. La música pianística obtuvo un gran impulso con el regreso de Europa de un grupo de virtuosos, quienes también habían aprendido la composición musical: Herculano AlvaradoLuis Felipe Arias, Julián González y Miguel Espinoza. La labor de ellos sería continuada entrado el siglo XX por pianistas compositores como Alfredo WyldRafael Vásquez y Salvador Ley. El género de la ópera fue introducido en Guatemala por Anselmo Sáenz y Benedicto Sáenz hijo, quienes de esa manera abrieron las puertas a que se recibiera la frecuente visita de compañías de ópera italianas, y a que se construyeran teatros para el efecto, como el Teatro Colón (antiguo Teatro de Carrera), el Teatro Municipal de Quetzaltenango y el de Totonicapán. Una de estas compañías italianas de ópera trajo consigo a Pietro (Pedro) Visoni como director (junto con su esposa, la prima donna Luisa Riva de Visoni). El maestro Visoni, oriundo de Bérgamo, y otrora organista del Duomo de Milán (1858-1863), fue contratado en 1871 por el nuevo gobierno liberal para dirigir las bandas del 1.er y 2.º batallón del ejército. Visoni fusionó las bandas y fundó la Banda Sinfónica Marcial de Guatemala. Debido a la falta de músicos entrenados, el maestro Visoni decidió crear un conservatorio de música (el primero en el país) al cual nombró Escuela de Substitutos. La Banda Sinfónica Marcial y la Escuela de Substitutos se convirtieron en los pilares del desarrollo de la música clásica en el país. Rafael Álvarez Ovalle (por quien la Escuela de Substitutos es nombrada actualmente y autor de la música del himno nacional) fue uno de los graduados de esta institución musical. La Banda Sinfónica también produjo eventualmente muchos de los músicos que formarían la base de la Orquesta Sinfónica Nacional en los 1940. Las bandas se desarrollaron principalmente gracias a la acción del director prusiano Emilio Dressner, quien introdujo nuevas técnicas instrumentales y una disciplina adecuada para el estudio y la interpretación instrumental. Entre los compositores que fueron discípulos de Dressner se destacaron Germán AlcántaraRafael Álvarez Ovalle y Fabián Rodríguez.
La marimba cromática
Un paso fundamental fue el invento en 1894 de la marimba de doble teclado o cromática, realizado en Quetzaltenango por el compositor capitalino Julián Paniagua Martínez y el constructor de marimbas quetzalteco Sebastián Hurtado. A partir de entonces fue posible para las marimbas interpretar las piezas de música de salón en boga, aprendiéndose valsesmazurcaspolkaspasodobles y otras, de las cuales también empezaron a componer los autores locales. Ente estos sobresalieron los hermanos Bethancourt, representados por Domingo Bethancourt; los hermanos Hurtado, en especial Rocael Hurtado; y los hermanos Eustorgio, Higinio y Benedicto OvalleWotzbelí Aguilar y Mariano Valverde, entre los integrantes de numerosas marimbas que se formaron durante las primeras décadas del siglo XX.
Valoración de lo autóctono
La postura de interesarse por la música autóctona y también por las temáticas literarias del pasado maya se cristalizó en la actividad y obra de Jesús Castillo. Sus oberturas indígenas y más tarde su ópera Quiché Vinak fueron fundamentales para establecer una postura de apreciación y valoración de las herencias culturales guatemaltecas. Su hermano Ricardo Castillo, compositor, quien tuvo la oportunidad de estudiar en París, continuó con esta orientación, introduciendo a su música elementos estilísticos del impresionismo y del neoclacisismo musicales. José Castañeda fue otro compositor de esa generación en interesarse por el pasado maya, si bien en sus composiciones instrumentales mantuvo una postura más bien experimental, en tono con las tendencias más avanzadas de su tiempo. Una influencia importante emanó del compositor austriaco Franz Ippisch, quien hizo los primeros pasos hacia la valoración de la herencia musical histórica y proporcionó recursos a varios jóvenes músicos de Guatemala. EntrE los alumnos de estos maestros varios se interesaron por seguir la misma corriente, componiendo obras basadas en historias del Popol Vuh o en la temática del Rabinal Achí. Esta postura valorativa se manifestó en diversos entornos estilísticos, extendiéndose al ámbito de la marimba y de la composiciónelectroacústica a finales del siglo XX. En el siglo XX se valoraron también las herencias culturales de otras etnias, como en el drama musical Caribe (ópera) del compositor Dieter Lehnhoff, que representa temas de la historia y la tradición oral de los habitantes del litoral Caribe centroamericano.
chepe xuruc. Con tecnología de Blogger.